Ya prácticamente han desaparecido en su totalidad del escenario urbano madrileño los símbolos que recuerdan el régimen del Estado Español presidido por el general Franco, vigentes en la totalidad del territorio nacional entre 1939 y 1975. Distintas disposiciones normativas emanadas de los poderes legislativos desde el inicio de la Transición Democrática a partir de 1977 permitieron la eliminación paulatina de toda simbología considerada exaltadora, a nivel personal o colectivo, tanto del levantamiento militar del 18 de julio de 1936, de la consiguiente guerra Civil, así como de la misma Dictadura Franquista.
El Gato Bloguero
La Gatera de la Villa 44
La Gatera de la Villa 44 llega por Navidad.
Podríamos felicitaros la Navidad con un villancico, pero me temo que cantar no es lo nuestro, así que lo haremos como mejor se nos da: hablando y contando de Madrid en un nuevo número de nuestra revista, La Gatera de la Villa. ¡Felices Fiestas, gateros!
Entarugado de madera
En 1848 se optó por pavimentar las calles con adoquines (tarugos) de madera, a imagen y semejanza de los de granito.
El fin primordial era conseguir que las ruedas de los carruajes, reforzados y rebordeados en muchos casos por una protectora banda de hierro, no molestase en demasía a los vecinos, ya que el roce de granito con metal era exasperante.
La Gatera de la Villa 43
Refranero en mano, llega La Gatera de la Villa 43.
Treinta días trae septiembre con abril, junio y noviembre; los demás traen treinta y uno, menos febrero, que es mocho, y solo tiene veintiocho. Pero además de treinta días, con sus respectivas noches, este mes de septiembre, que ha comenzado un tanto revuelto, nos trae, además de lluvias, el número 43 de nuestra revista, «La Gatera de la Villa», con un montón de artículos con los más variados temas.
Húmera, el otro pueblo del otro lado de la tapia
Cuando los aficionados a la historia de Madrid piensan en los pueblos que hay al otro lado de la Casa de Campo automáticamente surgen dos nombres: Aravaca (hoy incorporado al municipio de la capital) y Pozuelo de Alarcón (que mantiene su autonomía). Pero en realidad son tres, aunque del tercero queden unos restos casi imperceptibles.