Recuperamos nuestra tradicional ruta por algunos de los belenes más significativos de nuestra ciudad, Madrid. ¿Nos acompañas?
Continue reading «XIII Ruta por los Belenes de las iglesias, conventos y casonas nobles de Madrid»
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Los resultados recientemente publicados del análisis forense efectuado a la momia de San Isidro han levantado cierta polémica. Según este estudio, ni nuestro santo patrón falleció a avanzada edad ni era el gigante del que nos habla la tradición. Se abren nuevos interrogantes o, cuando menos, se refuerzan ciertas hipótesis ya formuladas en décadas pasadas que vienen cuestionando la tradición “ortodoxa” creada en torno a San Isidro. De todo ello hablamos en este número de La Gatera de la Villa, junto a otros interesantes artículos de diversas temáticas los cuales detallamos a continuación.
Los resultados recientemente publicados del análisis forense efectuado a la momia de San Isidro han levantado cierta polémica. Según este estudio, ni nuestro santo patrón falleció a avanzada edad ni era el gigante del que nos habla la tradición. Se abren nuevos interrogantes o, cuando menos, se refuerzan ciertas hipótesis ya formuladas en décadas pasadas que vienen cuestionando la tradición “ortodoxa” creada en torno a San Isidro. De todo ello hablamos en este número de La Gatera de la Villa, junto a otros interesantes artículos de diversas temáticas los cuales detallamos a continuación.
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“Era aquello… ¿cómo lo diré yo?… un gallardo artificio sepulcral de atrevidísima arquitectura, grandioso de traza, en ornamentos rico, por una parte severo y rectilíneo a la manera viñolesca, por otra movido, ondulante y quebradizo a la usanza gótica, con ciertos atisbos platerescos donde menos se pensaba; y por fin cresterías semejantes a las del estilo tirolés que prevalece en los kioskos. Tenía piramidal escalinata, zócalos greco-romanos, y luego machones y paramentos ojivales, con pináculos, gárgolas y doseletes. Por arriba y por abajo, a izquierda y derecha, cantidad de antorchas, urnas, murciélagos, ánforas, búhos, coronas de siemprevivas, aladas clepsidras, guadañas, palmas, anguilas enroscadas y otros emblemas del morir y del vivir eterno.
Continue reading «Luto y muerte en el Museo del Romanticismo»
Qué triste resulta el descuido, cuando no el olvido, con el que España trata los restos mortales de tantos y tantos de sus hijos ilustres. Sentimos envidia del respeto con el que otros países de nuestro entorno cuidan y honran las sepulturas de sus glorias nacionales, contribuyendo así a perpetuar su memoria. Aquí, sólo unos pocos elegidos gozan de tal privilegio; del resto, cuando no perdidos sus huesos para siempre, algunos yacen en tumbas anónimas y de aquellos más afortunados que lo hacen en sepultura propia, ésta suele encontrarse en un lamentable estado de conservación. A esta última categoría pertenece uno de los compositores que mejor han sabido plasmar con su música el alma y el sentir del pueblo madrileño; nos estamos refiriendo a D. Federico Chueca, enterrado en el cementerio de la Sacramental de San Justo. Publicamos en este número un reportaje sobre el proyecto de recuperación de su sepultura que ha lanzado la asociación cultural Funerarte y al cual nos unimos.
No es el único reportaje que encontrará el lector en este número, ya que le acompaña otro sobre la segunda fase de los trabajos de recuperación de la muralla Talamanca de Jarama, junto a otros interesantes y variados artículos que detallamos a continuación.
Qué triste resulta el descuido, cuando no el olvido, con el que España trata los restos mortales de tantos y tantos de sus hijos ilustres. Sentimos envidia del respeto con el que otros países de nuestro entorno cuidan y honran las sepulturas de sus glorias nacionales, contribuyendo así a perpetuar su memoria. Aquí, sólo unos pocos elegidos gozan de tal privilegio; del resto, cuando no perdidos sus huesos para siempre, algunos yacen en tumbas anónimas y de aquellos más afortunados que lo hacen en sepultura propia, ésta suele encontrarse en un lamentable estado de conservación. A esta última categoría pertenece uno de los compositores que mejor han sabido plasmar con su música el alma y el sentir del pueblo madrileño; nos estamos refiriendo a D. Federico Chueca, enterrado en el cementerio de la Sacramental de San Justo. Publicamos en este número un reportaje sobre el proyecto de recuperación de su sepultura que ha lanzado la asociación cultural Funerarte y al cual nos unimos.
No es el único reportaje que encontrará el lector en este número, ya que le acompaña otro sobre la segunda fase de los trabajos de recuperación de la muralla Talamanca de Jarama, junto a otros interesantes y variados artículos que detallamos a continuación.
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Surgido en los arrabales del Madrid decimonónico, el estilo neomudéjar puede considerarse como uno de los más importantes de la historia artística de Madrid. Su escasa protección ha provocado la desaparición de gran parte de este patrimonio, perdiéndose una parte de la historia de Madrid. Fue habitual en barrios como La Guindalera, La Prosperidad o Tetuán de las Victorias. Hoy, su número se ha visto reducido drásticamente durante el desarrollismo de las décadas de 1960 y 1970, pese a la indudable calidad de algunos edificios de las citadas décadas. Continue reading «Una pérdida más en el patrimonio neomudéjar madrileño»
Rompiendo el tópico de que en verano no se producen noticias de alcance, con motivo de la (enésima) reforma de la Puerta del Sol han aflorado unos restos en el subsuelo que se sospecha pueden ser del emplazamiento original de la institución conocida como Inclusa, luego trasladada de lugar varias veces.
La institución era en un principio la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de las Angustias, y se estableció durante el reinado de Felipe II para la recogida de niños abandonados, casi siempre fruto de embarazos no deseados o de relaciones extramatrimoniales que se querían ocultar al público. La hipótesis más común de que se denominara Inclusa a esta obra de protección de menores es que en el edificio que le daba cobijo se veneraba una imagen de la Virgen María traída de la ciudad holandesa de Enkhuizen, topónimo de grafía y pronunciación muy complejas para los habitantes de Castilla, por lo que la virgen de Enkhuizen acabó quedando como la de la Inclusa.

Enkhuizen fue durante mucho tiempo uno de los puertos de mar más importantes de las rutas del Atlántico. A mediados del siglo XX empezó a perder protagonismo con motivo de las gigantescas obras públicas conocidas como la colonización del Zuiderzee, con las que para evitar inundaciones y elevar la moral nacional tras las destrucciones de la Segunda Guerra Mundial se construyeron unos diques que convirtieron sectores de mar abierto en sub-mares interiores o incluso en tierras con cultivos y población, como es el caso de la nueva provincia de Flevoland. El gran puerto de esa parte del mundo pasó a ser el de Rotterdam.

Con respecto a la Inclusa madrileña, la palabra pasó a ser de uso común. Los niños en ella acogidos se conocían como «incluseros», y existió un distrito de la Inclusa en una de las divisiones del término municipal que se ensayaron en el pasado, sin correspondencia con la partición de los 21 distritos de nuestros días. Éste estaba ubicado en lo que ahora conocemos como Lavapiés, pues la Inclusa fue mudándose con el tiempo más y más lejos de la Puerta del Sol. En su gestión fueron interviniendo desde instituciones religiosas a la Junta de Damas de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País o el Ayuntamiento, y para el siglo XX ya se hablaba de «inclusas» en plural, pues se generalizó el nombre para los edificios equivalentes de otras ciudades.
En este número de La Gatera de la Villa finalizamos el recorrido por las necrópolis rupestres de Madrid que iniciamos en el número 44, describimos el impacto arquitectónico y urbanístico que ha supuesto en la Plaza de las Descalzas la transformación del antiguo edificio del Monte de Piedad en un alojamiento hotelero de lujo e intentamos reconstruir cómo acontecieron las muertes de Daoiz y Velarde a través de los testimonios más antiguos de los que disponemos. Pero estos artículos son sólo parte del contenido de este número cuya totalidad detallamos a continuación.
En este número de La Gatera de la Villa finalizamos el recorrido por las necrópolis rupestres de Madrid que iniciamos en el número 44, describimos el impacto arquitectónico y urbanístico que ha supuesto en la Plaza de las Descalzas la transformación del antiguo edificio del Monte de Piedad en un alojamiento hotelero de lujo e intentamos reconstruir cómo acontecieron las muertes de Daoiz y Velarde a través de los testimonios más antiguos de los que disponemos. Pero estos artículos son sólo parte del contenido de este número cuya totalidad detallamos a continuación.
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