El misterio de la sangre de San Pantaleón: entre la fe y la ciencia

Cada 27 de julio, en el Real Monasterio de la Encarnación, sucede un fenómeno que viene repitiéndose desde hace cuatro siglos: una sustancia recogida en una pequeña ampolla —y que la tradición tiene por sangre de San Pantaleón— pasa de un estado sólido a uno líquido. No falta quien lo tenga por milagro, ni quien, con la misma convicción, lo despache como pura superstición.

San Pantaleón: de médico de la corte a mártir decapitado

San Pantaleón fue, según la tradición cristiana, médico de la corte imperial en Nicomedia —la actual İzmit turca—, hijo de Eustorgio, pagano, y de Eubula, cristiana que murió cuando él era niño. Convertido al cristianismo, heredó a la muerte de su padre una considerable fortuna, que repartió entre los pobres, liberando además a sus esclavos. Ejerció la medicina sin cobrar a los enfermos pobres, lo que fue restándole clientela a otros médicos; esa rivalidad terminó en denuncia cuando Diocleciano promulgó, en el año 303, su edicto contra los cristianos. Fue arrestado, torturado y finalmente decapitado el 27 de julio del año 305.

La decapitación de San Pantaleón, obra de Louis Yard (1738) ubicada en el interior de la Iglesia de San Pantaleón de Commercy, Francia. Fuente: Wikipedia
La decapitación de San Pantaleón, obra de Louis Yard (1738) ubicada en el interior de la Iglesia de San Pantaleón de Commercy, Francia.
Fuente: Wikipedia

La Iglesia lo venera como uno de los Catorce Santos Auxiliadores, invocado especialmente por enfermos y profesionales de la medicina. Sus reliquias se conservan repartidas entre Constantinopla, la catedral de Ravello y el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid, donde la ampolla de su sangre es cada año objeto de especial veneración.

Icono bizantino del siglo X en azulejo cerámico que representa a San Pantaleón como santo médico, expuesto en el Museo Histórico Estatal de Moscú. Fuente: Wikipedia
Icono bizantino del siglo X en azulejo cerámico que representa a San Pantaleón como santo médico, expuesto en el Museo Histórico Estatal de Moscú.
Fuente: Wikipedia
Altar de la basílica de Vierzehnheiligen (Alemania), dedicada a los 14 santos auxiliadores. Por Ramessos, Wikipedia.
Altar de la basílica de Vierzehnheiligen (Alemania), dedicada a los 14 santos auxiliadores.
Por Ramessos, Wikipedia.

Cómo llegó la reliquia a Madrid

La presencia de esta reliquia en la capital está ligada a los orígenes del Real Monasterio de la Encarnación, fundado por Margarita de Austria, esposa de Felipe III. Durante los primeros años del convento profesó allí doña Aldonza de Zúñiga, hija de los condes de Miranda —su padre, Juan de Zúñiga, había sido virrey de Nápoles—, que con el tiempo llegó a ser segunda priora, tras la fundadora, Mariana de San José. A ella se debe la llegada al relicario de una ampollita de cristal guarnecida en oro con sangre de San Pantaleón, pieza que el día del martirio del santo abandonaba su estado de coagulación para tornarse líquida.

Extracto del libro "Vida de la venerable M. Mariana de S. Ioseph" (Madrid, 1645), donde se indica la llegada de la reliquia de San Pantaleón al Real Convento de la Encarnación.
Extracto del libro «Vida de la venerable M. Mariana de S. Ioseph» (Madrid, 1645), donde se indica la llegada de la reliquia de San Pantaleón al Real Convento de la Encarnación.
Fachada del Real Monasterio de la Encarnación
Fachada del Real Monasterio de la Encarnación en Madrid.
Fuente: Patrimonio Nacional.

Dicha reliquia procedía de la catedral de Ravello y había sido entregada a sus padres por mediación del papa Pablo V. La ampolla fue depositada en el convento madrileño, donde permanece custodiada desde entonces.

Siete años de vigilancia notarial

La licuefacción de la sangre de San Pantaleón en el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid —el mismo prodigio del que venimos hablando— lleva documentándose desde hace casi cuatro siglos. Ya en 1645, el licenciado Luis Muñoz lo menciona en un escrito sobre la fundadora, así que para entonces el prodigio llevaba ya un tiempo dando que hablar en el convento. El arzobispo de Santiago de Compostela, como juez ordinario, encargó una investigación que se prolongó siete años consecutivos, de 1723 a 1730: un grupo de trece doctores en Medicina y Teología observó el contenido de la ampolla y firmó ante notario que la sustancia se volvía líquida cada 27 de julio, sin intervención humana.

Reliquia de la sangre de San Pantaleón
Ampolla con la sangre de San Pantaleón en el Real Monasterio de la Encarnación.
Fuente: Archivo Diocesano de Madrid.

Entre la fe y la ciencia

Todos los años, el 27 de julio, la ampolla se expone al público, y son numerosos los fieles y curiosos que acuden al monasterio. Cuentan los creyentes que San Pantaleón concede favores relacionados con la salud, no en vano el santo fue médico, y a él siguen encomendándose quienes padecen desde una simple jaqueca hasta males bastante más serios.

Altar barroco de la Capilla de San Pantaleón en el Duomo de Ravello (Italia), decorado con mármoles polícromos y un lienzo central que representa el martirio del santo. Fuente: Urbipedia
Altar barroco de la Capilla de San Pantaleón en el Duomo de Ravello (Italia), decorado con mármoles polícromos y un lienzo central que representa el martirio del santo.
Fuente: Urbipedia

Lo curioso es que el fenómeno no ocurre en solitario. La ampolla mayor —la de Ravello, de donde salió en su día la porción madrileña— experimenta cada 27 de julio idéntica transformación.

La Iglesia, por lo demás, jamás se ha pronunciado oficialmente sobre el llamado «milagro de San Pantaleón», y no consta que la reliquia haya sido sometida jamás a un estudio de laboratorio independiente. De modo que la hipótesis de una sustancia tixotrópica, cuya viscosidad cambiaría con la agitación, se queda —a falta de ese estudio— en conjetura razonable y no en dictamen.

La ciencia, eso sí, no ha sido tan pasiva con reliquias parecidas. En 1991, los investigadores Luigi Garlaschelli, Sergio Della Sala y Franco Ramaccini demostraron en la revista Nature que un gel con las mismas propiedades tixotrópicas —capaz de pasar de sólido a líquido con solo agitarlo— podía obtenerse con cloruro férrico, carbonato cálcico y sal, materiales al alcance de cualquier taller ya en el siglo XIV; el experimento se hizo pensando en la sangre de San Genaro, en Nápoles, el caso más estudiado de este tipo de fenómenos y, pese a ello, tampoco reconocido oficialmente como milagro por la Iglesia.

Bibliografía y fuentes sobre San Pantaleón en Madrid

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