Ya don Manuel Azaña veía con escepticismo que en España pudiera asentarse un fascismo 100% equivalente al italiano o al alemán. Más bien veía que podría venir “una dictadura militar y eclesiástica de tipo tradicional”, con sables, casullas, desfiles castrenses y homenajes a la Virgen del Pilar. Un fascista de verdad, José Antonio Primo de Rivera, también temía que su Falange pudiera acabar convertida en mero “acompañamiento coreográfico” para que volvieran a tomar las riendas de España los mismos de siempre.
Madrid, una Historia de bigotes (XIX): Bajo las bombas
Todavía a día de hoy se suele criticar a los cineastas con el argumento de que hacen demasiadas películas sobre la Guerra Civil Española. ¿Qué otro acontecimiento de nuestra historia puede ser más trasladable al Séptimo Arte?. Un país que llevaba más de un siglo desempeñando un papel muy periférico y muy secundario en Europa, de un día para otro pasó a ser, allá por 1936, el foco de la atención mundial, como lo fue Vietnam en 1970 o lo fue Irak en 1991 y 2003, o Siria en 2015. Nadie con dos dedos de frente en los Estados Unidos critica a sus directores de cine por hacer tantas películas sobre su guerra civil de 1861, pues ahí están muchos de los cimientos de la América de hoy, tanto con sus virtudes como con sus defectos. En Madrid todo el mundo sabe perfectamente que, entre 1936 y 1939, “hubo una guerra”, pero muchos de los detalles de aquel asedio darían, incluso hoy, materia para seguir sacando de ellos películas, novelas y cualesquiera otras manifestaciones artísticas.
Madrid, una Historia de bigotes (XVIII): La Segunda República
El 12 de abril de 1931 se celebraron elecciones municipales en España. A pesar del carácter local de estos comicios, el desprestigio al que había llegado la monarquía de Alfonso XIII, al que no se le perdonaba haber tolerado la dictadura finiquitada en 1930, hizo que las elecciones fueran en realidad un plebiscito sobre el modelo de Estado, con candidatos monárquicos y candidatos republicanos. El 14 de abril, el triunfo de estos últimos en Madrid y en la España urbana en general, llevó a la proclamación de un nuevo régimen, que duró hasta 1936 en paz y hasta 1939 en guerra.
Madrid, una Historia de bigotes (XVII): El gobierno de Miguel Primo de Rivera
Desde 1917 el régimen monárquico estaba en un estado de desprestigio absoluto. Por un lado, la guerra colonial de Marruecos esquilmaba al país de hombres y de recursos. En algunos pueblos de Madrid y otras provincias de Castilla, las despedidas a los soldados que partían para África se hacían con ceremonias tan solemnes como un funeral, pues no otra cosa eran que funerales anticipados. Se sabía de antemano que de los que iban, muchos no regresarían jamás, situación que creó un trauma nacional comparable al que sufrirían mucho después los Estados Unidos con la guerra del Vietnam. Todo ello en una sociedad donde todavía no estaban cicatrizadas las heridas de la guerra anterior, la de 1898.
Madrid, una Historia de bigotes (XVI): La capital de la Restauración
Alfonso XII llegó al trono de España casi a la par que el doctor Velasco abrió no lejos del Retiro su Museo Antropológico, luego propiedad del Estado desde 1882. El nuevo rey llega a ser rey a raíz de una cadena de sucesos entre los que hay que destacar la irrupción de militares en el Congreso -en una estampa precursora de la de 1981-, el pronunciamiento de Sagunto y el ambiente de descontento de los años anteriores.