No, que el lector no se escandalice antes de tiempo, hay que aclarar que no se trata de una cabeza humana sino de un busto en piedra granítica perteneciente a un grupo escultórico dedicado a Pablo Iglesias Posse, fundador del Partido Socialista Obrero Español. Vaya esto por delante como introducción de este artículo, al haberme otorgado una pequeña licencia con el único propósito de llamar la atención al lector de este artículo.
Curiosidades madrileñas
Madrid tiene más secretos de los que parece. Curiosidades históricas, leyendas, anécdotas olvidadas y detalles que pasan desapercibidos aunque los veamos cada día. Aquí los desenterramos
La calle de Covadonga
De vez en cuando, si uno se pasea por el distrito de Tetuán e inicia algo de palique en un bar con «los más viejos del lugar» como se suele decir, puede salir a colación alguna vivienda o negocio que estuvieran situados en la calle de Covadonga. Inmediatamente, seguro que sacamos del bolsillo algún dispositivo electrónico para localizar, en un mapa virtual, la tal calle, con la sorpresa de que no aparece. Sí nos saldrán otras rúas con éste topónimo asturiano en otros municipios españoles, pero no en el de Madrid.
Toponimia de la inclusa
Rompiendo el tópico de que en verano no se producen noticias de alcance, con motivo de la (enésima) reforma de la Puerta del Sol han aflorado unos restos en el subsuelo que se sospecha pueden ser del emplazamiento original de la institución conocida como Inclusa, luego trasladada de lugar varias veces.
Entarugado de madera
En 1848 se optó por pavimentar las calles con adoquines (tarugos) de madera, a imagen y semejanza de los de granito.
El fin primordial era conseguir que las ruedas de los carruajes, reforzados y rebordeados en muchos casos por una protectora banda de hierro, no molestase en demasía a los vecinos, ya que el roce de granito con metal era exasperante.
Una ermita junto al Zoo
La Casa de Campo es una caja de sorpresas. Junto a los dos macrocomplejos de ocio construidos en el siglo XX, el Parque de Atracciones y el Zoológico, alberga multitud de detalles que pasan desapercibidos si no se camina con un poco de atención.
La historia del topónimo Meaques es, como saben los apasionados de la historia de Madrid, una sucesión de versiones y contraversiones donde hasta tiempos bastante recientes no se está tratando de separar lo científico de lo legendario. Unos autores tratan de enlazar Meaques con Miacum, algún tipo de posada de carretera existente en la actual provincia de Madrid en época del Imperio Romano, si bien hay otros que –aun reconociendo la innegable presencia romana en el suroeste del actual término municipal de la capital de España, es decir Carabancheles y aledaños- sitúan la tal Miacum en algún punto más cercano a las montañas de la Cordillera Central.