¿Cómo era la calle de Alcalá a comienzos del siglo XIX? Publicamos tres estampas de esta calle, todas comprendidas en la primera mitad de ese siglo, con un detalle que tiene su gracia: las escribieron tres extranjeros de países distintos. Un estadounidense, un inglés y un polaco. Sí, ya sabemos que suena al típico chiste.
blog
La revista sale cuatro veces al año. Madrid, en cambio, no para. El blog es donde recogemos todo lo que no puede esperar: artículos sobre historia de Madrid y asuntos que nos tienen dando vueltas entre número y número
Humilladero de Nuestra Señora de la Soledad
Eran los humilladeros un lugar devoto situados a las entradas o salidas de los pueblos, villas o junto a los caminos, con una cruz o imagen, en los cuales se colocaba una columna rematada con una cruz con el fin de fomentar la piedad de los caminantes, peregrinos, viajantes o comerciantes.
Con el tiempo estos humilladeros sencillos se transformaron en pequeñas ermitas o iglesias, en donde “humillándose” se pedían favores o se daban las gracias por un negocio bien hecho o una gestión bien realizada.
50 años del viaje del Apolo 11 (IX): antenas en la sierra para la gran hazaña
La competición política y tecnológica entre las dos grandes superpotencias del siglo XX, que acabaría culminando en el viaje del Apolo 11, llevó a que en la década de 1960 el sector aeroespacial hiciera unos progresos inimaginables en las anteriores. Las montañas que rodean Madrid tuvieron una participación más grande de lo que los madrileños nos creemos en el advenimiento de la era espacial.
España (y Cercedilla) pierden a una adelantada a su época.
Los madrileños mantenemos de antiguo una relación de amor y odio con la Sierra. El segundo país más montañoso de Europa después de Suiza, repetimos desde la escuela primaria, unas veces con orgullo, otras con desdén. La capital no puede escapar de la visión de los colosos de granito. En cuanto se hace amago de abandonar la urbe por la calle de la Princesa, asoman los Siete Picos que nos han tenido en vilo los últimos tres días.
Calle de los Caños Viejos
Va de la calle de Bailén a la de la Morería. Antiguamente subía desde la calle de Segovia hasta la plaza de la Morería, por lo que recibía el nombre de Cuesta de los Caños Viejos. La periodista e investigadora madrileña Isabel Gea nos dice que en sus principios se llamo calle Merlo, en honor a San Isidro, cuyos apellidos se supone que eran Merlo y Quintana.