Ya está aquí La Gatera de la Villa 36.
«Me siento, a veces, triste como una tarde del otoño viejo», escribía Manuel Machado. Y es que el otoño, con su progresivo acortamiento de los días, así como el fin de las vacaciones estivales y el retorno a la rutina, puede provocar en algunas personas síntomas depresivos. Un buen remedio para combatir esta melancolía otoñal es sin duda disfrutar una buena lectura, como, por ejemplo, de este nuevo número de nuestra revista, el treinta y seis.
El número arranca con una editorial que va directa al grano: contra el cantonalismo cultural, esa tendencia tan nuestra a levantar fronteras donde no las hay. Seguimos con Pedro Texeira, el cartógrafo que inmortalizó el Madrid del siglo XVII en el plano más famoso de la ciudad, y con el debate en torno a los orígenes de san Isidro, que lleva siglos sin cerrarse y que este número reabre con argumentos frescos. Y para quien prefiera la historia con más adrenalina, hay una reconstrucción del atentado de la calle Mayor, uno de los episodios más dramáticos de la España de la Restauración. Todo ello aderezado con un espléndido dossier sobre Polonia en Madrid —con sus huellas en los museos, las colecciones pictóricas y los fondos de la Biblioteca Nacional— que demuestra que los lazos entre la Villa y Varsovia son más profundos de lo que cabría imaginar.
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