Una procesión de la época de los Austrias en el siglo XXI.

En pleno corazón de Madrid, inmediato al bullicio de calles inundadas de visitantes de las tiendas y centros comerciales que inundan este ámbito urbano, resaltan las recias fachadas de aparejo “a la toledana”, de mampostería de sílex entre verdugadas de ladrillo, de un viejo monasterio. Estos muros, como fortaleza impenetrable, parecen querer defender del ajetreo cotidiano de una ciudad contemporánea, consumista y cosmopolita, el rico mundo de recogimiento, espiritualidad y de arte sublime, que rige la vida de las religiosas Clarisas que la habitan.

Fundación monástica de patronazgo real.

A la Plaza de las Descalzas, s/n, de Madrid, se abre la fachada principal del Monasterio-Convento de la Asunción o de la Consolación, más conocido por su denominación popular de la “Descalzas Reales”.

El monasterio fue fundado por la Infanta Dª Juana de Austria, hermana del rey Felipe II, en el año 1559, reformando para ello la casa solariega de origen medieval del tesorero general D. Alonso Gutiérrez, en la cual había nacido en el año 1535. Tanto ella como su madre, la emperatriz Isabel de Portugal, vivían en dicha mansión nobiliaria debido a las obras de reforma que se emprendían por aquellos años a instancias de su padre y esposo, respectivamente, el emperador Carlos V, en el incómodo y marcial Real Alcázar.

La infanta siempre guardó un recuerdo muy grato de su infancia en esa casona, residiendo en “las habitaciones frescas que dan a la huerta”, como recordaría años más tarde su hermano Felipe II. Casada a los 17 años con su primo el príncipe heredero de Portugal, el Infante D. Juan Manuel, daría a luz al futuro rey de Portugal D. Sebastián I en 1554, 18 días después de la muerte por diabetes del joven heredero luso, de apenas 16 años.

Retornada a Castilla ese mismo año de 1554, fue nombrada regente de Castilla y León por su padre, D. Carlos I, ocupado en viajes por Centroeuropa, mientras su hermano el príncipe D. Felipe contraía matrimonio ese mismo año con la reina de Inglaterra, María Tudor. Fallecida la reina inglesa en 1558, Felipe II retornaría a España, teniendo que abandonar la Infanta Dª Juana al año siguiente sus tareas de regencia de Castilla para las que demostró estar bien dotada.

Fachada principal del Real Monasterio Convento de la Asunción de Religiosas Clarisas de las Descalzas Reales. Fotografía por Luis García

Fachada principal del Real Monasterio Convento de la Asunción de Religiosas Clarisas de las Descalzas Reales.

Fotografía por Luis García. Fuente: Wikipedia.

Ese mismo año de 1559, y en la festividad de la Asunción de Nuestra Señora (15 de agosto) tomarían posesión del nuevo monasterio las religiosas Clarisas procedentes del Convento de Santa Clara, de Gandía, recomendadas por San Francisco de Borja. Fundado sobre la antigua casa solariega que ya había adquirido la Infanta a los herederos de D. Alonso Gutiérrez en el año 1555, se encargaron sus obras de reforma al maestro de obras Antonio Sillero. Las obras de la iglesia, dirigidas por el arquitecto Juan Bautista de Toledo (1515-1567) no concluirían hasta 1564, fecha en que se colocó en su altar mayor el Santísimo Sacramento, con asistencia del rey Felipe II.

La Infanta Dª Juana fallecería en 1573 en El Escorial, trasladándose su cuerpo al Monasterio que ella fundó, donde hoy podemos admirar la magnífica escultura orante que la representa, realizada por el escultor Jacome da Trezzo (1515-1589) en la capilla funeraria situada en el lado de la epístola.

Un privilegio único en la cristiandad.

Es en este tiempo litúrgico de la Semana Santa cuando tiene lugar un acontecimiento que puede resultar un tanto paradójico: una de las procesiones más desconocidas de nuestra Villa y Corte está dedicada a exaltar el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo o Corpus Christi, a pesar de que su festividad específica ocurre meses después.

Nos encontramos ante un privilegio otorgado por el Sumo Pontífice Paulo IV a este Real Monasterio desde la época de su fundación, en 1559.

Procesión solemne e intimista.

La combinación de las conmemoraciones del Santo Entierro y del Corpus Christi nos permite presenciar una de las procesiones más antiguas y genuinas de Madrid, con más de 450 años de historia. El privilegio papal permite procesionar el Santísimo Sacramento la tarde del Viernes Santo.

Para ello, se utiliza la talla del Cristo Yacente Eucarístico de Gaspar Becerra (1520-1568). Se trata de una obra maestra del Renacimiento manierista. Tallada en madera policromada, la imagen muestra a Cristo muerto con gran patetismo y exactitud anatómica. Un detalle único es el ostensorio circular en su costado derecho, destinado a alojar la Hostia Consagrada, transformando la imagen en una custodia física.

Vista del Cristo Yacente Eucarístico, esculpido por Gaspar Becerra hacia 1564

Vista del Cristo Yacente Eucarístico, esculpido por Gaspar Becerra hacia 1564, en su Capilla del Monasterio de las Descalzas Reales, de Madrid.

Fuente: artevalladolid.blogspot.com.es

 

La tarde del Viernes Santo, el Claustro Público ve cubiertas sus pandas por hermosísimos tapices de Flandes (siglo XVII), diseñados por Pedro Pablo Rubens con escenas de la Eucaristía.

Desde la iglesia se inicia la procesión anunciada por el ronquido de una gran carraca de madera. La imagen del Cristo Yacente desfila bajo palio de terciopelo morado, mientras las religiosas Clarisas entonan cánticos de Tomás Luis de Victoria (1548-1611) desde detrás de las rejas y celosías de la clausura.

BIBLIOGRAFÍA:

  • CORRAL, José del (1990) “Curiosidades de Madrid”. El País-Aguilar. Madrid.
  • GARCÍA GUTIÉRREZ, Pedro F. y MARTÍNEZ CARBAJO Agustín F. (2006) “Iglesias de Madrid”. Ed. La Librería. Madrid.
  • GARCÍA SANZ, Ana y SÁNCHEZ HERNÁNDEZ, Mª Leticia (1999) “Las Descalzas y la Encarnación”. Patrimonio Nacional. Madrid.
  • GEA ORTIGAS, Mª Isabel (2010) “Madrid Curioso”. La Librería. Madrid.
  • RÉPIDE, Pedro de (1981) “Las calles de Madrid” Afrodisio Aguado. Madrid.

En pleno corazón de Madrid, inmediato al bullicio de calles inundadas de visitantes de las tiendas y centros comerciales que inundan este ámbito urbano, resaltan las recias fachadas de aparejo “a la toledana”, de mampostería de sílex entre verdugadas de ladrillo, de un viejo monasterio. Estos muros, como fortaleza impenetrable, parecen querer defender del ajetreo cotidiano de una ciudad contemporánea, consumista y cosmopolita, el rico mundo de recogimiento, espiritualidad y de arte sublime, que rige la vida de las religiosas Clarisas que la habitan.

A la Plaza de las Descalzas, s/n, de Madrid, se abre la fachada principal del Monasterio-Convento de la Asunción o de la Consolación, más conocido por su denominación popular de la “Descalzas Reales”.

Fachada principal del Real Monasterio Convento de la Asunción de Religiosas Clarisas de las Descalzas Reales. Fotografía por Luis García

Fachada principal del Real Monasterio Convento de la Asunción de Religiosas Clarisas de las Descalzas Reales.

Fotografía por Luis García. Fuente: Wikipedia.

 

Fundación monástica de patronazgo real.

El monasterio fue fundado por la Infanta Dª Juana de Austria, hermana del rey Felipe II, en el año 1559, reformando para ello la casa solariega de origen medieval del tesorero general D. Alonso Gutiérrez, en la cual había nacido en el año 1535. Tanto ella como su madre, la emperatriz Isabel de Portugal, vivían en dicha mansión nobiliaria debido a las obras de reforma que se emprendían por aquellos años a instancias de su padre y esposo, respectivamente, el emperador Carlos V, en el incómodo y marcial Real Alcázar.

La infanta siempre guardó un recuerdo muy grato de su infancia en esa casona, residiendo en “las habitaciones frescas que dan a la huerta”, como recordaría años más tarde su hermano Felipe II. Casada a los 17 años con su primo el príncipe heredero de Portugal, el Infante D. Juan Manuel, daría a luz al futuro rey de Portugal D. Sebastián I en 1554, 18 días después de la muerte por diabetes del joven heredero luso, de apenas 16 años.

Retornada a Castilla ese mismo año de 1554, fue nombrada regente de Castilla y León por su padre, D. Carlos I, ocupado en viajes por Centroeuropa, mientras su hermano el príncipe D. Felipe contraía matrimonio ese mismo año con la reina de Inglaterra, María Tudor. Fallecida la reina inglesa en 1558, Felipe II retornaría a España, teniendo que abandonar la Infanta Dª Juana al año siguiente sus tareas de regencia de Castilla para las que demostró estar bien dotada.

Ese mismo año de 1559, y en la festividad de la Asunción de Nuestra Señora (15 de agosto) tomarían posesión del nuevo monasterio las religiosas Clarisas procedentes del Convento de Santa Clara, de Gandía, recomendadas por San Francisco de Borja. Fundado sobre la antigua casa solariega que ya había adquirido la Infanta a los herederos de D. Alonso Gutiérrez en el año 1555, se encargaron sus obras de reforma al maestro de obras Antonio Sillero. Las obras de la iglesia, dirigidas por el arquitecto Juan Bautista de Toledo (1515-1567) no concluirían hasta 1564, fecha en que se colocó en su altar mayor el Santísimo Sacramento, con asistencia del rey Felipe II.

La Infanta Dª Juana fallecería en 1573 en El Escorial, trasladándose su cuerpo al Monasterio que ella fundó, donde hoy podemos admirar la magnífica escultura orante que la representa, realizada por el escultor Jacome da Trezzo (1515-1589) en la capilla funeraria situada en el lado de la epístola.

Un privilegio único en la cristiandad.

Es en este tiempo litúrgico de la Semana Santa cuando tiene lugar un acontecimiento que puede resultar un tanto paradójico: una de las procesiones más desconocidas de nuestra Villa y Corte está dedicada a exaltar el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo o Corpus Christi, a pesar de que su festividad específica ocurre meses después.

Nos encontramos ante un privilegio otorgado por el Sumo Pontífice Paulo IV a este Real Monasterio desde la época de su fundación, en 1559.

Procesión solemne e intimista.

La combinación de las conmemoraciones del Santo Entierro y del Corpus Christi nos permite presenciar una de las procesiones más antiguas y genuinas de Madrid, con más de 450 años de historia. El privilegio papal permite procesionar el Santísimo Sacramento la tarde del Viernes Santo.

Para ello, se utiliza la talla del Cristo Yacente Eucarístico de Gaspar Becerra (1520-1568). Se trata de una obra maestra del Renacimiento manierista. Tallada en madera policromada, la imagen muestra a Cristo muerto con gran patetismo y exactitud anatómica. Un detalle único es el ostensorio circular en su costado derecho, destinado a alojar la Hostia Consagrada, transformando la imagen en una custodia física.

Vista del Cristo Yacente Eucarístico, esculpido por Gaspar Becerra hacia 1564

Vista del Cristo Yacente Eucarístico, esculpido por Gaspar Becerra hacia 1564, en su Capilla del Monasterio de las Descalzas Reales, de Madrid.

Fuente: artevalladolid.blogspot.com.es

 

La tarde del Viernes Santo, el Claustro Público ve cubiertas sus pandas por hermosísimos tapices de Flandes (siglo XVII), diseñados por Pedro Pablo Rubens con escenas de la Eucaristía.

Desde la iglesia se inicia la procesión anunciada por el ronquido de una gran carraca de madera. La imagen del Cristo Yacente desfila bajo palio de terciopelo morado, mientras las religiosas Clarisas entonan cánticos de Tomás Luis de Victoria (1548-1611) desde detrás de las rejas y celosías de la clausura.

BIBLIOGRAFÍA:

  • CORRAL, José del (1990) “Curiosidades de Madrid”. El País-Aguilar. Madrid.
  • GARCÍA GUTIÉRREZ, Pedro F. y MARTÍNEZ CARBAJO Agustín F. (2006) “Iglesias de Madrid”. Ed. La Librería. Madrid.
  • GARCÍA SANZ, Ana y SÁNCHEZ HERNÁNDEZ, Mª Leticia (1999) “Las Descalzas y la Encarnación”. Patrimonio Nacional. Madrid.
  • GEA ORTIGAS, Mª Isabel (2010) “Madrid Curioso”. La Librería. Madrid.
  • RÉPIDE, Pedro de (1981) “Las calles de Madrid” Afrodisio Aguado. Madrid.

2 comentarios en «Una procesión de la época de los Austrias en el siglo XXI.»

  1. Un par de comentarios:
    No sabemos la causa, pero parece que durante la procesión el cristo ya no lleva la hostia consagrada en el costado.
    No sabemos desde cuando, parece que han tomado el mando y protagonismo de la procesión los Heraldos de Cristo. Con su ? uniforme o disfraz? De cruzados llevan el Cristo y van delante y detrás. Quien no conozca esta organización puede pasearse por YouTube y sacar sus consecuencias. Personalmente creo que un lugar tan emblemático e importante como esteMonasterio, gestionado en parte por Patrimonio Nacional quizá debiera en esta procesión estar más alineado con la iglesia actual, conferencia episcopal y el Papa.
    Algo ha visto Francisco cuando hace dos años ha intervenido la organización, encomendando su dirección a un obispo de su confianza. Los heraldos pese al documento papal, se mostraron hostiles no reconociéndose.

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  2. Buenas tardes, Manuel, y gracias por tus comentarios.

    La verdad es que desconozco si la escultura ha portado en estos últimos años el Santísimo Sacramento en el costado. Y la simple razón es que cuando he contemplado la procesión estos últimos años lo he hecho con la visión del costado izquierdo, cuando el «sagrario» se encuentra en el derecho.

    Es cierto que los Heraldos del Evangelio (o Caballeros de la Virgen, como también se les conoce) tienen un gran protagonismo en estos últimos años en esta procesión, así como en numerosas intervenciones activas en otras manifestaciones públicas de religiosidad.

    Está reconocida por la iglesia Católica como una asociación privada internacional de fieles de Derecho Pontificio, y reconocida como tal por el Vaticano en el año 2001 por el papa San Juan Pablo II, y posteriormente confirmados definitivamente sus estatutos por el anterior Pontífice Benedicto XVI.

    Como toda institución es objeto de alabanzas y también de críticas, e incluso ha sido sometida a investigación en algunos casos concretos a instancias del propio Vaticano.

    No obstante, hasta la fecha no se ha producido ninguna resolución judicial o eclesial inapelables que invalide a esta congregación, sus métodos, fines, etc.

    Saludos cordiales.

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