La primavera ha llegado. Y con ella, los días se alargan, el frío va mitigando, la sangre se altera, surgen las alergias y en La Gatera de la Villa sacamos un nuevo número, con un contenido de lo más interesante y, como siempre, repleto de fotografías e ilustraciones. Hablamos de un tesoro escondido bajo un campo de cereal: la originaria Complutum, la primera ciudad romana de nuestra región; presentamos dos planos de Madrid de 1518, uno de ellos inédito;
Crónicas del Extrarradio (II): Origen del trazado de muchos barrios.
En el capítulo anterior habíamos dejado a la ciudad de Madrid en pleno derrocamiento de la reina Isabel II. Empezaba el “sexenio caótico”, que a nivel político iba a ser una decepción, pero a nivel urbanístico aceleraría muchas reformas.
El Plan Castro, aun siendo una herencia de la monarquía isabelina, fue asumido por las nuevas autoridades del gobierno provisional, que se puso a buscar un nuevo rey para España.
Una procesión de la época de los Austrias en el siglo XXI.
En pleno corazón de Madrid, inmediato al bullicio de calles inundadas de visitantes de las tiendas y centros comerciales que inundan este ámbito urbano, resaltan las recias fachadas de aparejo “a la toledana”, de mampostería de sílex entre verdugadas de ladrillo, de un viejo monasterio. Estos muros, como fortaleza impenetrable, parecen querer defender del ajetreo cotidiano de una ciudad contemporánea, consumista y cosmopolita, el rico mundo de recogimiento, espiritualidad y de arte sublime, que rige la vida de las religiosas Clarisas que la habitan.
Crónicas del Extrarradio (I) ¿Hasta dónde puede crecer Madrid?
Las sucesivas ampliaciones que ha sufrido el perímetro de la capital de España han sido quebradero de cabeza y fuente de debate desde el siglo XIX. ¿Debe fijarse una frontera a partir de la cual no se deba seguir? ¿Debe crecer la ciudad indefinidamente?
Este tema ya era objeto de discusiones en la época de Isabel II, en la que todavía estaban en pie las murallas más recientes de que disponía Madrid, la llamada “Real Cerca” de la época de Felipe IV, que tenía ya unos propósitos más fiscales que militares, al contrario que otras que hubo en la Edad Media.
La muralla de la calle del Espejo
La preservación de nuestro patrimonio histórico-artístico, así como su adecuada divulgación, es responsabilidad ineludible de las administraciones públicas. Afortunadamente, en nuestros tiempos hay que valorar positivamente la labor de particulares que, aunque obligados por la Ley de Patrimonio, han sabido sacar a la luz y poner en valor para el disfrute de todos los ciudadanos un elemento tan importante como lo es un más que notable tramo del recinto amurallado castellano, datado en el siglo XII, y que hoy podemos admirar en un establecimiento público.