En pleno corazón de Madrid, inmediato al bullicio de calles inundadas de visitantes de las tiendas y centros comerciales que inundan este ámbito urbano, resaltan las recias fachadas de aparejo “a la toledana”, de mampostería de sílex entre verdugadas de ladrillo, de un viejo monasterio. Estos muros, como fortaleza impenetrable, parecen querer defender del ajetreo cotidiano de una ciudad contemporánea, consumista y cosmopolita, el rico mundo de recogimiento, espiritualidad y de arte sublime, que rige la vida de las religiosas Clarisas que la habitan.
Crónicas del Extrarradio (I) ¿Hasta dónde puede crecer Madrid?
¿Hasta dónde puede crecer Madrid?
Las sucesivas ampliaciones que ha sufrido el perímetro de la capital de España han sido quebradero de cabeza y fuente de debate desde el siglo XIX. ¿Debe fijarse una frontera a partir de la cual no se deba seguir? ¿Debe crecer la ciudad indefinidamente?
La muralla de la calle del Espejo
La preservación de nuestro patrimonio histórico-artístico, así como su adecuada divulgación, es responsabilidad ineludible de las administraciones públicas. Afortunadamente, en nuestros tiempos hay que valorar positivamente la labor de particulares que, aunque obligados por la Ley de Patrimonio, han sabido sacar a la luz y poner en valor para el disfrute de todos los ciudadanos un elemento tan importante como lo es un más que notable tramo del recinto amurallado castellano, datado en el siglo XII, y que hoy podemos admirar en un establecimiento público.
Cuatro décadas rodando por el Asfalto: Rock madrileño inasequible al desaliento
Don Quijote me abandonó. Cambió su lanza por un tractor.
“Rocinante” (1977)
Han visto pasar el entierro de la Nova Cançó, de la Movida, del acid-house y de los indies y se seguirán escuchando sus discos cuando asistamos a los funerales del postureo (presuntamente) hipster. Esta banda pisó el acelerador en los años 70, sigue fiel a sus principios, y hemos tenido el honor de escuchar cómo habla y cómo canta uno de sus miembros, Julio Castejón.
Dos planos de Madrid de 1518, uno de ellos inédito
La planimetría de Madrid tiene en dos planos de 1518 uno de sus testimonios más antiguos e interesantes. Son los planos de Madrid más antiguos que se conocen, y forman parte del pleito litigado en 1518 por Pedro Laso de Castilla y el concejo madrileño con motivo de una reforma que aquél pretendía llevar a cabo en sus casas de San Andrés, para incorporar en ellas una calle pública.
Del primero de los dos dibujos, que muestra el estado real de la zona en el momento de inicio del proceso, ya se tenía noticia. No así del segundo, que se saca a la luz en este trabajo y que representa las modificaciones solicitadas por Pedro Laso; el proceso judicial completo que lo acompaña permite también fijar la fecha exacta de su realización y desvela interesantes datos urbanos sobre aquel sector meridional del Madrid medieval.