Su nombre, de La Salud, quizás haga referencia a otra muy antigua de aguas ferruginosas que en esta zona se encontraba y a la que acudían las mozas anémicas madrileñas desde antaño. Francisco Quevedo hacía referencia a esta costumbre de este modo:
“La morena que yo adoro
y a más que me vida quiero
toma en verano el acero
y en todos tiempos el oro”

Siglos más tarde seguía la afición por estas aguas, multiplicándose las solicitudes para tomarlas por “prescripción facultativa”. Este hecho debía de incomodar al funcionamiento de la Casa de Campo y en 1860 se decide entubar el manantial y sacarlo fuera de la cerca, perdiendo en el viaje, según dicen, buena parte de sus virtudes.
Manuel Jorreto, en su Guía de la Casa de Campo de 1901, situaba la fuente de la Salud a la izquierda de la Puerta del Rey según entramos en el recinto real.
Documentación
- “La Historia de la Casa de Campo”. Editorial Lunwerg.
- “Lo que yo haría en la Casa de Campo”, de Daniel de Linos. Artes Gráficas Diana, 1943.