En el corazón del Madrid de los Austrias se encuentra la Plaza de la
Villa, sin duda uno de los lugares con mayor encanto de la ciudad. Allí se alza el edificio civil
más antiguo de Madrid, la Casa de los Lujanes, cuya torre conserva la puerta más antigua de la
ciudad, como ha confirmado un reciente estudio científico. Si en nuestro blog fuimos de los primeros
medios en hacernos eco de esta noticia, ahora somos los primeros en ofrecer un artículo detallado
sobre cómo se llevó a cabo este análisis, escrito por los coordinadores del estudio.
Y si esta puerta es todo un icono de Madrid, sin duda también lo es
la estatua de Eloy Gonzalo, conocido popularmente como Cascorro, que se alza dominando la
plaza a él dedicada. Recorremos la vida de este héroe madrileño para entender por qué su figura
ocupa un lugar destacado en la memoria de la ciudad.
Desde el Rastro nos trasladamos al convento de San Plácido para
conocer uno de los episodios más oscuros del Siglo de Oro, escenario del gran escándalo religioso
que sacudió la corte de Felipe IV en la primera mitad del siglo XVII, un caso que aúna posesiones
demoníacas, herejías, rumores escandalosos, abusos e intrigas palaciegas.
Madrid siempre ofrece sorpresas al paseante atento. A nosotros nos
encanta caminar y, en uno de nuestros recorridos, hicimos un descubrimiento bajo nuestros pies
vinculado con la historia heráldica de la ciudad. Os lo contamos también en este número, junto con
otros interesantes artículos cuyo contenido detallamos a continuación.
Todo ésto y más en este número que puedes descargar pinchando
aquí. También es posible descargarlo en baja
resolución [5 Mb] pinchando en este otro enlace.
Contenido
EDITORIAL: Unos vienen y otros van
MIGUEL ÁNGEL MUÑECAS VIDAL y JOSÉ MANUEL CASTELLANOS OÑATE: La puerta de la Torre de los
Lujanes. Datación por carbono-14. Nueva luz sobre uno de los conjuntos más singulares
del Madrid medieval.
PABLO JESÚS AGUILERA CONCEPCIÓN: Eloy Gonzalo, el héroe de Cascorro.
JULIO MONLEÓN ALONSO: Las posesiones del convento de San Plácido y la Inquisición. El
escándalo que sacudió la Corte de Felipe IV.
MIGUEL GONZÁLEZ: Romance madrileño (22).
JOSÉ MANUEL LÓPEZ MARAÑÓN: “Cervantes en Alcalá”, de J. Francisco Peña Martín.
MARIO SÁNCHEZ CACHERO: ¿Tuvo Madrid otro escudo?
JUAN PEDRO ESTEVE GARCÍA: Radio Madrid echa el cierre a su Onda Media.
JUAN PEDRO ESTEVE GARCÍA: Descubre Madrid con La Gatera de la Villa.
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mando de esta página web. No se toma ninguna decisión sin mi supervisión. Me encargo
de que cada detalle, desde el diseño de un post hasta las decisiones más
trascendentales, esté cuidadosamente evaluado. Mi objetivo es asegurar que cada
contenido refleje fielmente la esencia y los valores de nuestra revista.
Al inicio de la calle del Codo, en pleno barrio de los Austrias y
contigua a la Plaza de la Villa, se encuentra la puerta de la Torre de los Lujanes. Enmarcada por un
arco de herradura con dovelas de piedra que aún conservan visibles las marcas de cantería, esta
puerta se ha tenido tradicionalmente por la más antigua de Madrid. Ahora, un estudio encargado por
la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País ha permitido esclarecer la veracidad de
esta afirmación.
Un estudio para descubrir su antigüedad
Desde 1867 esta puerta viene dando acceso a la sede de la Real Sociedad
Económica Matritense de Amigos del País (RSEMAP), y ha sido precisamente esta institución -que en
este año ha cumplido 250 años de existencia-, la que ha encargado un análisis científico para
determinar su antigüedad exacta. El estudio, realizado por el Laboratorio de Radiaciones Ionizantes
y Datación del Departamento de Física Fundamental de la Universidad de Salamanca, se ha hecho
público este martes 24 de noviembre en un acto realizado en la sede de la RSEMAP. Las conclusiones
indican que la madera utilizada en la puerta procede de un árbol que estuvo vivo alrededor del año
1415, con un margen de error de ±10 años, lo que permite situar la construcción de la puerta en
torno a 1420. Por entonces, el edificio no pertenecía al linaje de los Lujanes, sino a sus
anteriores ocupantes, los Ocaña (más información en «Las
casas de los Lujanes: Noticias sobre sus primeros ocupantes»).
Uno de los coordinadores e impulsores de este estudio ha sido nuestro
compañero José Manuel Castellanos, reputado historiador del Madrid medieval y miembro también de la
RSEMAP.
En primer plano, José Manuel Castellanos durante el acto de presentación en la RSEMAP
del estudio de la antigüedad de la puerta de la Torre de los Lujanes.
Fotografía por Michael Potesta.
Una de las hipótesis que plantea Castellanos es que esta puerta podría
haber dado acceso a la bodega de Gonzalo García de Ocaña, como se aprecia en la imagen adjunta, que
muestra el entorno de la antigua plaza de San Salvador a mediados del siglo XV, donde hoy se
encuentra la Plaza de la Villa. En la manzana 176 estuvieron situadas, hasta 1450, las casas del
contador Gonzalo García de Ocaña, que a partir de esa fecha pasaron a manos del camarero real Pedro
de Luján.
Entorno de la antigua plaza de San Salvador a mediados del siglo XV, donde hoy se
localiza la Plaza de la Villa.
Fuente: Castellanos Oñate, José Manuel. La plaza primitiva de San Salvador y su
ampliación en 1460. Discursos de ingreso en el Instituto de Estudios Madrileños,
2024.
Un tesoro medieval en pleno Madrid
Este hallazgo no solo confirma la antigüedad excepcional de esta puerta,
sino que refuerza el valor patrimonial de un rincón que, a pesar de su discreción, guarda siglos de
historia. Su estado actual, marcado por el paso de los siglos y la falta de intervenciones
adecuadas, merece una restauración cuidadosa y rigurosa. Confiamos en que las autoridades
competentes reconozcan el valor histórico de este elemento único y le otorguen tanto la protección
como la atención que su condición de testimonio vivo del Madrid medieval exige.
Aunque mi formación
académica pertenece al mundo de las ciencias, me encanta la historia. Me encanta
sumergirme en el pasado, descubrir sus misterios y aprender de las huellas que las
generaciones anteriores han dejado. Otras de mis grandes pasiones son la música
clásica y el baloncesto. Si te apetece leerme, también lo puedes hacer bajo los
pseudónimos de “El Gato Vargas”, que refleja mi lado curioso y algo inquieto, o
“Ramón, el león de la Fuentecilla”, un nombre que me conecta con mis raíces
madrileñas .
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todo)
Comenzaremos el año 2026 con una nueva edición de nuestra querida ruta
por algunos de los belenes más significativos de Madrid. Será una excelente ocasión para descubrir
la riqueza cultural y religiosa de nuestra ciudad en estas fechas tan especiales. Ven a compartir
con nosotros esta experiencia única, llena de belleza, historia y, sobre todo, de espíritu navideño.
¿Nos acompañas?
Día: Sábado, 3 de enero de 2026. Hora: 09:50 h (se ruega puntualidad).
Punto de encuentro: Plaza de la Encarnación, nº 1 (frente a la
verja de entrada a la iglesia conventual).
Metro: Estación de Ópera (líneas 2 y 5)
Bus: 3, 25, 39 y 148
Duración: Tres horas y media, aproximadamente.
Precio: gratuita.La
visita se efectuará independientemente del tiempo meteorológico, adaptándose el paseo,
lógicamente, si éste fuera adverso.
Itinerario
1º.- Real Monasterio de la Encarnación (Religiosas Agustinas
Recoletas).
2ª.- Real Monasterio de la Consolación -“Descalzas Reales”- (Religiosas Clarisas de San
Francisco).
3º.- Real Iglesia Parroquial de San Ginés de Arlés.
4º.- Torre de la Casa de los Lujanes (Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País).
5º.- Monasterio del Corpus Christi (Religiosas Jerónimas “Carboneras”),
6º.- Basílica Pontificia de San Miguel Arcángel.
¡Felices Navidades y Próspero Año 2026 os desea La Gatera de la
Villa!
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El Plan Memoria de Madrid se creó en 1990 con la idea de que formase parte de los programas
culturales de la Capitalidad Europea de Madrid, de 1992. La intención era mostrar en las fachadas de
las casas de la ciudad la relación de los hechos sucedidos con valor histórico, de las personas
relevantes que vivieron en esas fincas y también destacar la importancia de determinados edificios
singulares [1].
En ocasiones, algunos de los datos que aportan estas placas son erróneos. Es el caso de la placa
colocada en la Casa de Cisneros, en su fachada a la calle del Sacramento. Se colocó en dicha fachada
y no en la de la plaza de la Villa por el supuesto carácter de fachada principal del edificio que se
atribuye a aquélla, circunstancia que seguramente sería históricamente revisable.
Con independencia de ello, hay que reseñar que dos de los tres datos biográficos que aporta esta
placa son erróneos. Veamos cuáles son:
1. (Aquí) murió Ramón María de Narváez (1800–1868)
Es cierto que el capitán general y presidente del Consejo de Ministros Ramón María de Narváez, duque
de Valencia desde 16 de noviembre de 1845, fue inquilino temporal en esta Casa de Cisneros. Así lo
atestiguan las “Hojas de Empadronamiento General de los habitantes de Madrid” de 1 de enero de 1862,
1865 y 1866; Narváez pagaba 56.000 reales anuales por el alquiler del piso principal izquierdo de
este histórico inmueble. Pero ya no figura empadronado allí en la de 1867, y en la de 1868 ese piso
consta como “desalquilado” [2].
Empadronamiento General de los habitantes de Madrid, 1 de enero de 1866. (AVM,
Estadística, 4-122-10).
La razón de ello es que en el verano de 1866, al iniciar Narváez el que habría de ser su último
mandato como presidente del Consejo de Ministros, abandonó la Casa de Cisneros y se mudó a la calle
de Alcalá 55. Allí estaba, en la esquina con el paseo de Recoletos e inmediata a la Cibeles, la que
había sido huerta del corregidor Juan Fernández, incorporada en 1662 a los jardines del palacio de
Buenavista –hoy Cuartel General del Ejército–, y en ella se alzaba un pequeño edificio construido
durante el reinado de Carlos IV que había servido sucesivamente de morada de Diego Godoy –hermano
del Príncipe de la Paz–, Inspección de Milicias y, finalmente, sede de la Presidencia del Consejo de
Ministros; el edificio se incendió en 1870 y fue derribado poco después [3]. De modo que en los
padrones de 1 de enero de 1867 y 1868 Narváez ya figura empadronado en dicha dirección [4]; todos
los demás habitantes del inmueble componen su personal de servicio, tanto particular como relativo a
la presidencia: porteros, ordenanzas, mayordomo, ayuda de cámara, cochero, criados, cocinera.
jardinero…
Empadronamiento General de los habitantes de Madrid, 1 de enero de 1867. (AVM,
Estadística, 5-321-2).
Y es en esta finca de la calle de Alcalá donde fallecerá poco después, el 23 de abril de 1868, a
resultas de una pulmonía. El registro municipal de defunciones, en un apunte realizado el día 26 y
correspondiente a la parroquia de San José –a la que pertenecía esa dirección–, así lo atestigua
[5]:
Registro municipal de defunciones, abril de 1868, parroquia de San José. (AVM,
Defunciones, 7404, f.º 279v).
Nombre: Ramón María Narváez. Día del
fallecimiento: 23. Naturaleza:
Loja. Edad: 67
años. Estado:
Casado. Profesión: Militar. Enfermedad
de que falleció: Pulmonía. Vivía en la calle
de: Alcalá 57 (errata por 55). Nombre de los
padres del difunto, su profesión y naturaleza: No han traído los
datos. Se ha enterrado en el cementerio de: A Loja.
Este error de considerar la Casa de Cisneros como última morada de Narváez se ha venido repitiendo
más de una vez en algunos de los textos que tratan sobre este edificio.
2. (Aquí) nació Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones (1864–1950)
En este caso, el error radica en el año de nacimiento del conde de Romanones, que no es 1864 sino
1863. La fecha correcta, 9 de agosto de 1863, es la que figura en todas las fuentes, y puede
comprobarse en las inscripciones de nacimiento que se custodian en el Archivo de Villa, entre las
correspondientes a la parroquia de San Nicolás [6], pues a ella pasó la parroquialidad de San
Salvador tras su derribo en 1842.
(AVM, Nacimientos, 7151, f.º 437r).
Nombre: Álvaro Lorenzo. Día:
9. Hora: 5 tarde. En la calle
de: Plazuela de la Villa n.º 4. Hijo natural o
legítimo: Legítimo. Nombre de los padres, su
profesión y naturaleza: Don Ignacio Figueroa, propietario, natural
de Llerena, y doña Ana de Torres, natural de Guadalajara. De los
abuelos paternos y su naturaleza: Don Luis y doña Luisa Mendieta,
naturales aquél de Llerena y ésta de Badajoz. De los abuelos maternos y
su naturaleza: Don José de Torres, natural de Madrid, y doña Inés
de Bedoya, natural de Budia.
La fecha reseñada (9 de agosto de 1863) es la misma que ya se consignará en adelante en todas las
inscripciones padronales de la Casa de Cisneros. Se adjunta la de 1 de enero de 1865, apareciendo
Álvaro en el último de los apuntes mostrados en la imagen [7]:
(AVM, Estadística, 4-134-3).
Nombre y apellidos: Don Álvaro Figueroa,
hijo. Naturaleza. Pueblo y Provincia:
Madrid. Fecha del nacimiento: 9 de agosto de
1863. Parroquia donde fue bautizado: San
Nicolás. Vecindad: Madrid.
Notas al pie
[1] Fuente: www.memoriademadrid.es
[2] AVM, Estadística, 4-301-7, 4-134-3, 4-122-10, 5-348-1 y 6-58-1.
[3] FERNÁNDEZ DE LOS RÍOS, A.: Madrid, manual del madrileño y del forastero. Madrid (1876), p. 262.
PEÑASCO DE LA PUENTE, Hilario y CAMBRONERO, Carlos: Las calles de Madrid. Noticias, tradiciones y
curiosidades. Madrid (1889), p. 37.
[4] AVM, Estadística, 5-321-2 y 5-462-2.
[5] AVM, Defunciones, 7404, f.º 279v.
[6] AVM, Nacimientos, 7151, f.º 437r.
[7] AVM, Estadística, 4-134-3.
El pasado 15 de octubre la cadena SER finalizó su histórica transmisión
madrileña en 810 kilohercios. Un mes más tarde, Radio Nacional de España ha anunciado que también se
sube al carro de la supresión de emisiones en ésta banda. Decisiones con incógnitas todavía por
despejar.
En el momento de redactarse el presente
artículo, RNE estaba transmitiendo una locución varias veces al día avisando del apagado de sus
emisiones en onda media, banda de radiodifusión que cubre de 530 a 1602 ó 1700 kilohercios
(dependiendo de los países).
Varios foros y grupos de redes sociales
especializados en radio, y que cuentan con profesionales del medio entre sus participantes,
están avanzando la fecha del apagón para algún momento de 2026, e informan de centros emisores
de otras provincias que ya estarían desconectados o trabajando a potencia muy reducida. Todo
hace pensar que si RNE y SER dan éstos primeros pasos, las otras entidades que están presentes
en esa parte del dial (Cope y Onda Cero) no tardarán mucho en hacer lo mismo de manera total o
parcial, y la Onda Media quede como una cosa del pasado o con una presencia muy testimonial. Los
terrenos que albergan algunas de las antenas son además un botín muy tentador para futuros
pelotazos
inmobiliarios.
Madrid no sería de las provincias más
perjudicadas por la supresión, pues por su mayor densidad de población, su mapa está muy bien
dotado de emisoras de radio para todos los gustos en FM y en el nuevo sistema europeo DAB+. Pero
la España rural tiene todavía huecos de cobertura adonde no llega la FM y mucho menos el DAB+.
Una solución intermedia -entre conservar todo y desmantelar todo- podría ser mantener cinco
centros emisores dispuestos como los puntos que forman el “5” en un dado, más o menos en
Galicia, Cataluña, Toledo, Badajoz y Murcia, para asegurar cobertura básica al territorio
nacional. Emergencias recientes como el apagón eléctrico de abril o las inundaciones de Valencia
de 2024 han demostrado la importancia de mantener sistemas de comunicación alternativos en un
mundo que está apostando demasiadas cosas a la única carta de Internet.
Queda además un problema, el de la
futura estabilidad del sistema: la onda media lleva funcionando un siglo con la misma
tecnología. Un receptor de la época de Marconi, si está bien conservado y cuidado, puede recibir
perfectamente las transmisiones actuales, y un receptor de 2025 captar las de una emisora con
tecnología de la época de Marconi. Algo parecido ocurre con la FM, que lleva con nosotros unos
60 años (aunque su gran despegue en España fue hace 40). En solo 20 años, el DAB a secas ya ha
pasado a DAB+. Precedente y riesgo de que en el futuro algún político se saque de la manga un
hipotético DAB+2 y entremos en una dinámica de obsolescencias programadas similar a la de las
resintonizaciones de la TDT. Más aparatos a la basura. Más empresas sacando dinero al ciudadano
de a pie…
Algunos países donde se ha producido ya
éste cambio han asegurado la supervivencia de la onda media con las llamadas emisoras LPAM (Low
Power AM radio). Una manera de crear estaciones locales de baja potencia que mantengan vivo éste
patrimonio histórico de las ondas.
Nacido en 1975 en
el mundo 1.0. y orgulloso de tal condición, la educación sentimental de este gato es
un batiburrillo en el que caben George Lucas, Luz Casal, la Sveriges Radio de onda
corta y los trenes de cercanías de la sierra (cuando eran azules). Mira al pasado
sin excesiva nostalgia, pero ve el futuro con bastante escepticismo.
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todo)
La historia de este descubrimiento comenzó durante unas obras de reforma en una vivienda de la calle de la Palma, en Madrid. Al derribar un tabique falso en la buhardilla, se descubrió un hueco oculto que contenía, entre otros objetos, un juego de lentes y un pequeño baúl de madera. Tras examinar su contenido y valorar su posible relevancia, el propietario decidió entregar la caja y el resto de los objetos al Museo de Historia de Madrid.
La sorpresa del Museo
El baúl contenía varias cartas personales firmadas con el nombre de Inocencio, así como otras dirigidas a él, con fechas comprendidas entre agosto de 1807 y abril de 1808. También había legajos con anotaciones y descripciones detalladas sobre procedimientos químicos para fijar imágenes.
Entre los objetos se encontraban tres placas de vidrio que parecían ser fotografías muy antiguas. Dos de ellas mostraban figuras humanas no identificadas, vestidas con ropas que podrían corresponder a finales del siglo XVIII o comienzos del XIX. La tercera, sin embargo, retrataba los muros del Parque de Monteleón durante los sucesos del 2 de mayo de 1808: humo denso de pólvora, cañones y varias personas armadas en posiciones de combate.
La reacción fue inmediata: aquello no podía ser cierto; la fotografía aún no existía en esa fecha. Sin embargo, el contexto arqueológico en que se hallaron las placas coincidía perfectamente con las fechas. ¿Se trataba de una burla? ¿O de una falsificación sofisticada?
Los análisis científicos confirman su autenticidad
Tanto las placas como los documentos fueron sometidos a un examen exhaustivo por un equipo multidisciplinar. Los resultados preliminares confirmaron que no había señales de falsificación. La capa fotosensible, formada por colodión sensibilizado con nitrato de plata, revelaba técnicas idénticas al proceso al colodión húmedo. La base de vidrio, la pátina de oxidación, los sellos y el papel coincidían con principios del siglo XIX, y los análisis químicos avanzados confirmaban una antigüedad de más de dos siglos.
El detalle que desafía aún más la historia
El verdadero elemento perturbador no consiste únicamente en adelantar unos veinte años la fecha oficial del invento de la fotografía —Vista desde la ventana en Le Gras, tomada por Joseph Nicéphore Niépce hacia 1826–1827—. La auténtica sorpresa está en que la captura de fotografía en movimiento —con personas caminando u otros elementos dinámicos en una calle y con relativa nitidez— no se logró técnicamente hasta mediados del siglo XIX.
El rostro de héroes del 2 de Mayo
La primera imagen fija conocida ya no es un paisaje sereno de Borgoña, sino el último aliento de resistencia del pueblo de Madrid el 2 de mayo de 1808. Por primera vez, podemos contemplar los rostros reales de los protagonistas del 2 de mayo de 1808, sin las interpretaciones románticas o idealizadas de pintores y grabadores posteriores.
¿Por qué este posible pionero de la fotografía, Inocencio —de quien no conocemos su apellido—, nunca divulgó su logro? Una hipótesis apunta al temor a la represión francesa tras el levantamiento. Pero si así fue, ¿por qué no lo hizo después de la guerra? ¿Acaso murió sin poder revelar su secreto?
Las placas y los documentos permanecen bajo estricta custodia. Su presentación pública está prevista para los primeros meses de 2026, probablemente en el Museo de Historia de Madrid o el Museo del Ejército, e incluirá las piezas originales, ampliaciones digitales restauradas y un informe técnico completo.
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“Ahora llevaba un tiempo deteniéndome en el pasadizo de San Ginés, en Arenal, sin más motivo que la nostalgia literaria, que no deja de ser una forma dulce de añoranza del pasado y del tiempo perdido” (La escapada, de Gonzalo Hidalgo Bayal).
En el número 2 del Pasadizo de San Ginés se encuentra la Librería San Ginés, un punto de encuentro ineludible para coleccionistas y amantes de las ediciones antiguas.
Pero el mundo ha cambiado, y Madrid con él. El libro físico ha cedido terreno, y el centro de la ciudad —lejos de proteger sus espacios singulares— se ha transformado en un parque temático para el turismo masivo: un escaparate globalizado con comercios estandarizados para el turista de paso.
La transformación ha alcanzado también a esta librería histórica. Su puesto callejero mantiene la estructura tradicional —la caseta adosada al muro de la iglesia, las mesas desmontables, los estantes de madera—, pero los libros antiguos, que antes definían su identidad, comparten ahora espacio con imanes, postales y suvenires. Peor aún: han pasado de ser el producto principal a servir como simple ambientación, un telón de fondo para un negocio que replica el modelo de cualquier tienda de recuerdos turísticos. La librería ha perdido su esencia original.
¿Qué clase de ciudad queremos ser? ¿Una que preserve sus espacios históricos mediante apoyos reales, subvenciones inteligentes y políticas culturales activas? ¿O una que se rinda al turismo masivo y convierta su identidad en mercancía desechable?
Todas las fotografías que ilustran este artículo han sido realizadas por Concha D’Olhaberriague, a quien también le debemos la cita.
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Dicen que Madrid es una ciudad que esconde más de lo que muestra. Y en este número 57 de La Gatera de la Villa nos hemos empeñado en demostrarlo una vez más: entre muros olvidados, los ecos del pasado de un hospital renacentista, búnkeres bajo los jardines y canciones que marcaron una época, la historia de la Villa sigue abriéndose paso entre las prisas del presente.
En el entorno del Mercado de San Miguel, entre turistas y terrazas, aún laten las huellas de una muralla y los restos de un templo. Más al sur, en Getafe, el Hospital de San José se aproxima a cinco siglos de historia, y en pleno Retiro descubrimos un refugio antiaéreo que recuerda que no todo fue calma entre arboledas. Pero no todo son huellas del pasado y construcciones soterradas, piedra y hormigón: también rendimos homenaje a una voz inconfundible, Luz Casal, que nos lleva de vuelta a las emociones que definieron toda una época. Porque Madrid también es memoria sonora, emociones compartidas y músicas de barrio que duermen bajo el asfalto.Este número se completa con una nueva entrega del Romance madrileño, una estampa urbana dedicada a la Carrera de San Jerónimo y otra incursión en Los secretos del Retiro. También viajamos hasta la Tordesillas de 1520, para asistir al encuentro de Padilla, Bravo y Zapata con doña Juana, y hacemos una última parada frente al Palacio de Cristal, capturado en todo su esplendor en nuestro habitual Fotogato.
Todo ésto y más en este número que puedes descargar pinchando aquí. También es posible descargarlo en baja resolución [5 Mb] pinchando en este otro enlace.
Contenido
EDITORIAL: El autobús 128
JOSÉ MANUEL CASTELLANOS OÑATE: Restos de muralla y templo en el entorno del Mercado de San Miguel
PABLO JESÚS AGUILERA CONCEPCIÓN: El Hospital de San José de Getafe, camino de los cinco siglos de historia
MIGUEL GONZÁLEZ: Romance madrileño (21)
JOSÉ IGNACIO SALVADOR MORÁN: Los secretos del Retiro (IV): Un refugio antiaéreo en el madrileño Parque del Retiro
MIGUEL RESECO: Una ocasión perdida
JUAN PEDRO ESTEVE GARCÍA: Luz Casal: lo mejor de toda una época
MARIO SÁNCHEZ CACHERO: El Madrid de anteayer… La Carrera de San Jerónimo
JOSÉ MANUEL CASTELLANOS OÑATE: El Gato escribano: Encuentro de Padilla, Bravo y Zapata con doña Juana en Tordesillas (1520)
CRISTÓBAL COLETO GARCÍA: Fotogato: Palacio de Cristal en otoño
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Quizás su nombre no les diga nada, aunque su figura fue muy popular en los rincones de nuestra villa. Manuel Amago Fuertes, Manolo para sus más cercanos, fue sereno, aquella entrañable presencia que, con la gorra en la testa y el chuzo en la mano, daba conversación y seguridad a los viandantes que deambulaban por las calles madrileñas en las noches de antaño, abriendo los portales a quienes llegaban cuando los porteros ya habían echado los cerrojos.
Sereno de Madrid en 1935. Fotografía de Miguel Cortés, procedente del Archivo General de la Administración, extraída de la galería de Espacios para el Arte, en Flickr. Licencia Creative Commons CC- BY-NC-SA 2-0).
Un oficio cercano en las noches madrileñas
Manolo, sin embargo, no fue un sereno cualquiera. Le tocó ser el último, el que puso punto final a un oficio. A finales de la década de 1970, el cuerpo de serenos fue suprimido. Aunque muchos se reciclaron en porteros o vigilantes de comunidades, Manolo no quiso apartarse de su trabajo y, pese a ganarse la vida como vigilante de seguridad en una empresa cercana a las calles en las que ejerció su oficio, siguió desempeñando su función, por su cuenta y una vez terminada su jornada laboral, hasta que la edad le obligó a retirarse. Entre medias, acompañaba a los vecinos, los escuchaba, hablaba con ellos y los ayudaba en más de un trance.
Plaza de Manuel Becerra, con el Parque de Eva Perón en primer plano y, al fondo, la calle del Doctor Gómez Ulla. En ellas trabajó Manolo Amago como sereno. (Fotografía: Mario Sánchez Cachero).
Un oficio heredado, una afición convertida en trabajo
Natural del concejo asturiano de Cangas del Narcea —¡cuántos serenos venían de la tierrina!—, heredó el puesto de su padre, también sereno como él. Tenía 22 años y acababa de llegar a Madrid tras cumplir el servicio militar. Su área fue la zona de Manuel Becerra y el parque de Eva Perón, cuyas puertas estaba encargado de cerrar diariamente, rondando además la avenida de los Toreros y las calles de Cartagena, Francisco Silvela y doctor Gómez Ulla, entre otras. En esta última, entre los números 8 y 10, los vecinos colocaron una placa en homenaje a uno de los personajes más queridos del barrio. Un caso poco frecuente en nuestra geografía: que se recuerde a alguien en vida y no se espere a que sus huesos reposen en su tumba para rendirle los honores que mereció a lo largo de su carrera.
Placa dedicada a Manolo Amago junto al portal del número 8 de la calle del Doctor Gómez Ulla. (Fotografía: Mario Sánchez Cachero).
In memoriam…
El 26 de agosto de 2025, Manolo Amago nos dejó para siempre, a los 98 años de edad. No es solo la desaparición física de una persona: su marcha lleva implícito el fin definitivo de un oficio que, durante años, hizo sentir su presencia en las calles madrileñas. Sus vecinos, aquellos que ya le recordaron en vida, le rindieron un último homenaje, colocando algunas esquelas y un ramo de flores en el mismo portal en que colocaron la placa. No hay duda de que nunca olvidarán a Manolo Amago. el último sereno de Madrid.
El homenaje de los vecinos. Esquela y ramo de flores debajo de la placa en recuerdo de Manolo Amago, en la calle del Doctor Gómez Ulla.. (Fotografía: Mario Sánchez Cachero).
Investigador de todo aquello que me parezca curioso. Filatélico, filatelista y estudioso de la historia postal de Madrid. Fotógrafo y maquetador editorial.
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La ampliación del sótano del Mercado de San Miguel despierta preocupación: ¿están en riesgo hallazgos arqueológicos?
Las noticias sobre la inminente ampliación del sótano del mercado han encendido las alarmas entre especialistas y defensores del patrimonio. La intervención podría poner en peligro restos arqueológicos aún no documentados. Sin embargo, el asunto podría ser más complejo de lo que parece. Hay indicios de que bajo el mercado podría conservarse más de lo que hasta ahora se ha pensado.
En las imágenes que acompañan este artículo se explica, paso a paso, por qué conviene mirar con lupa este proyecto.
Plano actual y planta de sótano del mercado. El sector blanco ya existe, por lo que hay que olvidarse de los restos que allí pudieran haber existido. El sector azul es el que se va a excavar, hasta abarcar toda la planta del edificio…
Bajo el sector a excavar (color azul) discurría un lienzo de muralla cristiana (unos 12 metros, trayecto hipotético) y el extremo del cubo contiguo (comprobado documentalmente). Además, estaba toda la nave del evangelio de la iglesia primitiva de San Miguel de los Octoes, pero el templo despareció totalmente en la reconstrucción de 1613…
San Miguel de los Octoes se reconstruyó por completo a partir de 1613, y duró hasta 1809: la nueva nave del evangelio, torre y parte de la nave central quedarían dentro del sector a excavar… Los restos que quizá persistan bajo el mercado, por tanto, son el pequeño lienzo de muralla y las zonas dichas del San Miguel de los Octoes reconstruido.
Proyecto de remodelación de la iglesia de San Miguel de los Octoes aprobado por Arquitecto Mayor de la Villa, Juan de Villanueva.
Fuente: Memoria de Madrid
Imágenes
La imagen de cabecera ha sido tomada de la página web de Telemadrid.
Las imágenes base han sido tomadas de:
Ortega Vidal, José, and Francisco Javier Marín Perellón. La forma de la Villa de Madrid. Dirección General de Patrimonio Histórico, Consejería de Cultura y Deportes, Comunidad de Madrid y Fundación Caja Madrid, 2006
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