A 50 años del viaje del Apolo 11, cabe preguntarse: ¿quién ha sido el sabio más grande de todos los tiempos? Es una pregunta que probablemente no tenga una respuesta clara. Especialmente a partir de los años de la Revolución Científica y de la Ilustración, en los que deja de haber figuras singulares de grandes cerebros que abarcaban todo el conocimiento de su era y empiezan a surgir los científicos especializados en una materia, tal y como los conocemos en la actualidad.
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La revista sale cuatro veces al año. Madrid, en cambio, no para. El blog es donde recogemos todo lo que no puede esperar: artículos sobre historia de Madrid y asuntos que nos tienen dando vueltas entre número y número
Las procesiones, a medio gas
Una de las consecuencias directas de la borrasca que se ha centrado en la Península Ibérica durante esta semana, aparte de «aguar» estos días de ocio a buen número de españoles, ha sido, lógicamente, la suspensión o abreviación de buen número de procesiones religiosas en Madrid.
Oportunidad arqueólogica desaprovechada.
En el contexto general de las obras de urbanización que se vienen efectuando durante los últimos meses, destacan las que se encuentran en fase de ejecución en el Distrito Centro, y, en concreto, en el eje de las calles de la Magdalena (pendientes de inicio), Duque de Alba (prácticamente concluidas), de San Millán (apenas iniciadas), Plaza de la Cebada en su sector septentrional (recién comenzadas), Puerta de Moros (en avanzado estado de ejecución) y Carrera de San Francisco (finalizadas).
El tenor Leonid Sobinov en Madrid
El Museo del Traje guarda una fotografía que constituye un auténtico tesoro a partir del cual podemos conocer un poco mejor la vida cultural madrileña de principios del siglo veinte: se trata de una foto dedicada por Leónide Sobinoff (sic) nada menos que “A su Alteza Real, la Princesa Isabel de Borbón”, esto es, a nuestra castiza “La Chata”.
50 años del viaje del Apolo 11 (III): Cambios de paradigma
A partir de la construcción de Uraniborg la curiosidad del ser humano por lo que ocurría fuera de nuestro mundo fue imparable. En cuatrocientos años se pasó de los primeros “observatorios” y estudios sistemáticos del firmamento a la puesta en órbita del satélite artificial de 1957 y la llegada del Apolo 11 en 1969 a la Luna.