En 1989, la carretera Nacional VI estaba al borde del colapso en sus primeros kilómetros. Eran años de optimismo y crecimiento económico, aumentaba el número de familias que disponían de más de un automóvil, se edificaban multitud de segundas residencias y, para colmo, se construía un paso inferior en la glorieta de Cristo Rey que dejaría atascado el acceso a esta Carretera de la Coruña desde distritos muy poblados de Madrid. Se impuso, durante unos meses, una solución cuanto menos curiosa, corta en el espacio y en el tiempo.
Estaban ya en obras la ampliación de carriles en varios tramos de la Nacional VI, así como en proyecto los «carriles exprés» para autobuses desde Madrid a Las Rozas, lo que ahora conocemos como BUS-VAO, pero se imponía una solución urgente para descongestionar de tráfico la zona de Cristo Rey, salida hacia la Nacional desde el eje Este-Oeste de Cea Bermúdez y desde Cuatro Caminos a través del paseo de San Francisco de Sales. Esta intersección, hasta entonces a nivel, se iba a resolver por medio de un túnel bajo la glorieta, pero las obras de construcción de dicho subterráneo suponían un enorme tapón para toda la parte occidental del distrito de Chamberí.
La carretera provisional, de apenas 290 metros de longitud, empezó a construirse hacia diciembre de 1989 y fue puesta en servicio el 3 de febrero de 1990. Comprendía una calzada totalmente nueva, cruzando en diagonal a través de una parcela vacía de la Ciudad Universitaria, frente a las grandes moles grises de las facultades de Geología y Biología. La parcela era, como otras del lugar, de relleno sobre el antiguo valle de Cantarranas, y estaba reservada desde antiguo para un Jardín Botánico —incluso se habían hecho obras para la cimentación de una entrada monumental, que luego quedó olvidada—.

La puesta en servicio de la nueva vía fue acompañada de la reordenación de los sentidos de circulación de varias calles entre la Avenida de la Reina Victoria y la Nacional VI. La Avenida de la Moncloa, por ejemplo —que bordea la Colonia Parque Metropolitano—, que era de doble sentido, pasó a ser exclusivamente de subida desde la Ciudad Universitaria y la nueva carretera, mientras que el sentido de bajada desde Reina Victoria pasó a hacerse por la calle de Beatriz de Bobadilla, afectando, entre otras cosas, al trazado del autobús circular «C» de la EMT.
El 11 de mayo de 1990 fue inaugurado el túnel de la plaza de Cristo Rey —en su estado original, pues a partir de 1998 fue prolongado hacia el este—, por lo que la pequeña carretera dejó de tener utilidad y fue cerrada en el mes de julio de aquel año. Sí se conservó, sin embargo, la ordenación del tráfico entre Reina Victoria y la Ciudad Universitaria, pues los coches de bajada siguen yendo por Beatriz de Bobadilla y los de subida por la Avenida de la Moncloa.

Por entonces renacieron las ideas de la época de Alfonso XIII de dotar a Madrid de un segundo Jardín Botánico independiente del de Atocha, que aparte de tener una función de remate estético de la Ciudad Universitaria, sirviera de ayuda a profesores, alumnos e investigadores de las facultades de Biología y Farmacia. Se redactaron varios proyectos a lo largo de la década de los 90, y finalmente el nuevo equipamiento fue inaugurado por el alcalde Ruiz-Gallardón el 24 de octubre de 2001. El diseño de la principal vía peatonal que recorre el nuevo jardín sigue la traza diagonal que tuvo la carretera de aquella primavera de 1990, y en su centro se halla situado un auditorio a cielo abierto para espectáculos o conferencias que lo requieran. Así, sin pretenderlo, una carretera de cinco meses dejó su huella para siempre en el plano de Madrid.



BIBLIOGRAFÍA
— CHÍAS NAVARRO, Pilar. *La Ciudad Universitaria de Madrid. Planeamiento y realización*, tesis doctoral de la Escuela Superior de Arquitectura, Universidad Politécnica de Madrid, publicada en febrero de 1983.
— Diario *ABC*, 23 de enero de 1990, página 37.
— Diario *ABC*, 3 de febrero de 1990, páginas 12 y 41.
— Diario *El País*, 30 de julio de 1990.
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